Defender a las personas antes que la propiedad: protecciones históricas en la Constitución de EE.UU.
Unidos MN financió un proyecto con Minnesota Women’s Press que nos permitió crear una revista de 28 páginas, en inglés y español, sobre derechos constitucionales, especialmente para inmigrantes y aliados que luchan contra las detenciones y deportaciones ilegales. Se esperan futuras traducciones al criollo y al ucraniano.
Una conversación con Bruce Nestor, abogado en derecho de inmigración (versión más largo que la impresa)

Bruce Nestor
Yo cursé la escuela de leyes y me gradué de la Universidad de Iowa en 1992, posteriormente comencé a trabajar con personas que habían pasado por situaciones de violencia doméstica y buscaban protección en los tribunales. No fue un trabajo muy bien pagado en comparación con los sueldos que recibían mis compañeros de generación. Desde entonces, trabajo en el sector privado y llevo décadas ejerciendo, a veces también derecho penal, pero siempre con una orientación que gira en torno a los movimientos sociales.
También me involucré con el Gremio Nacional de Abogados, fundado en 1937 como la primera orden de abogados racialmente integrada en Estados Unidos. Al momento de su fundación se encontró que los derechos humanos serán más sagrados que la participación patrimonial. Realmente refleja la importancia de los derechos humanos:
- El derecho que todos tienen a decidir su propio futuro,
- a la libertad de expresión,
- a estar libres de abusos e intervenciones irrazonables por parte del gobierno,
- a ganarse la vida y sacar adelante a sus familias y sus comunidades,
- y a unirse para defender esos derechos.
Cuando en un gobierno los bienes patrimoniales comúnmente tienen mayor poder y representación que los derechos humanos, nos habla de los puntos débiles en nuestra sociedad. Es evidente en mucha de nuestra historia universal, e indiscutiblemente se observa en la historia estadounidense.
También expresa una tensión entre ambos, insistiendo que los derechos humanos y los bienes existen en una balanza donde compiten por ser el más sagrado. Muchas personas que se sienten motivadas trabajando en movimientos sociales y defendiendo los derechos humanos quieren estudiar derecho. Los animo a perseguir su interés, pero también les hablo de la realidad donde a lo largo de esa experiencia, la facultad de derecho fomenta lo contrario, debido a que muy seguido, nuestro deber como abogados es proteger a quienes actualmente poseen bienes, poder, y riqueza.
Los derechos constitucionales se redactaron a medida que protegían a la clase con esclavos, y, al mismo tiempo, la Carta de Derechos de los Estados Unidos es una herramienta poderosa de protección para los derechos humanos como el derecho a organizar, expresarse, los domicilios protegidos contra registros e incautaciones, y a tener una vida libre de intervenciones arbitrarias e injustas por parte del gobierno.
Cuando los derechos se despojan
Llegué a ser presidente del Gremio Nacional de Abogados del 2000 al 2003, lo cual coincidió con los ataques del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York. La reacción que observamos fue un prejuicio contra la gente árabe y musulmana, las restricciones de derechos civiles, un gobierno con mayor poder para despojar derechos humanos y políticos, y herramientas de vigilancia con la mira en toda persona musulmana y del Medio Oriente.
Fue en esa época que conocí a mi actual socia y compañera de vida, Susana De León, quien es abogada de inmigración en Minneapolis. Me mudé a Minneapolis y comencé a ejercer en derecho migratorio. Trabajamos con Centro Campesino, una organización sin fines de lucro en Owatonna que se dedica a defender los derechos de los inmigrantes y trabajadores agrícolas en las áreas rurales de Minnesota. Los inmigrantes eran reclutados por corporaciones con sede en Minnesota para llenar vacantes temporales, comúnmente enfrentándose a viviendas de calidad inferior y sueldos denegados. En el 2006 fuimos convocados por el Sindicato Internacional de Trabajadores de Alimentos y Comercio (UFCW por sus siglas en inglés) para ir a Worthington después de una redada en la empacadora de carne. Pudimos observar cómo el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) segregaba a los trabajadores en la planta. Los trabajadores blancos tenían permitido irse, mientras que los trabajadores negros y morenos eran detenidos e interrogados y tenían que comprobar que tenían un estatus migratorio regulado. Susana trabajó con las familias con niños que salían de la escuela y veían que sus padres no estaban ahí para recogerlos ni recibirlos en casa; tampoco había nadie para explicarles dónde estaban sus padres.
Nos reunimos con familias que llevaban mucho tiempo en Estados Unidos, estaban casados con ciudadanos y tal vez tenían un camino a la ciudadanía que no habían explorado, en parte porque era difícil. Vimos el trauma que causó no sólo en la comunidad inmigrante, sino también en la comunidad general. Las personas detenidas en su trabajo eran padres de familia involucrados en las actividades escolares y extracurriculares de sus hijos. Compraban carros en las agencias locales, iban a las tiendas locales, inauguraban nuevos negocios y restaurantes. Estaban involucrados en organizaciones comunitarias.
Algunos años después, Susana investigó una denuncia de una redada en una empacadora de carne en Postville, Iowa, donde agentes de inmigración tenían a trabajadores inmigrantes detenidos en los campos del Congreso Nacional de Ganado en Waterloo. Literalmente tenían a la gente detenida en corrales que se usaban para animales de granja.Habla de las formas en que algunas personas en nuestra sociedad están dispuestas a demonizar a los inmigrantes con base en su orígen nacional, y muy seguido también por su raza y el color de su piel. La gente era tratada de forma inhumana, sujetos a sanciones penales y encarcelamiento. Había veces que, si no aceptaban una sanción penal, si querían impugnar, les decían que se enfrentaban a años en prisión, o podían aceptar la deportación. El sistema penal se usaba de forma coercitiva para intentar quitarle sus derechos a la gente.
En Minnesota y Iowa, hubo una fuerte oposición por parte de la comunidad, no sólo los miembros inmigrantes. La gente estaba organizando y ejerciendo su derecho a la libertad de expresión bajo el amparo de la Primera Enmienda para organizar movimientos políticos y educar a la comunidad y al estado y a la nación sobre lo que estaba pasando y lo que significaba para nuestra humanidad.
Continuamos ese trabajo con el movimiento de derechos de los inmigrantes en Minnesota, educando a la gente para que “Conozca sus derechos”, sus derechos cuando tienen algún encuentro con un funcionario del gobierno, y también al pasar por el sistema judicial de inmigración.
El derecho a organizar
Los aliados de la comunidad inmigrante realmente se toman en serio su derecho a formar organizaciones, defender y abogar por la comunidad inmigrante, y a expresarse y educar al resto de la comunidad sobre las contribuciones de los inmigrantes, sobre la humanidad de la gente que está escapando de situaciones de violencia, pobreza, o represión política para buscar una vida mejor. Lo que aplica a todos es el derecho a un debido proceso, el derecho a una audiencia, a defender su caso, a presentar sus pruebas y a ser escuchado. Este es un derecho proveniente de la Quinta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos.
También tiene derecho a guardar silencio si es detenido o interrogado por un funcionario del gobierno. Muchos se crían con un sentimiento de respeto hacia la autoridad, la idea de que si simplemente estoy trabajando para mantener a mi familia, si no he hecho nada malo, no hay de qué preocuparse. A veces es difícil ejercer estos derechos en ese momento de confrontación, a pesar de que le han dicho que tiene derecho a guardar silencio, el derecho a asesoramiento legal.Porque la respuesta automática es contestar las preguntas de los agentes. Pero en ese momento, ese funcionario no está ahí ni para ayudarle ni para formar un vínculo humano con usted. Por eso en las capacitaciones “Conozca sus derechos” simulamos ese tipo de situaciones, para que la gente aprenda a ejercer sus derechos.
El derecho al hogar seguro
Bajo la Cuarta Enmienda, el pueblo también tiene derecho a que sus domicilios estén protegidos contra los registros y las incautaciones irrazonables. Nadie está obligado a dejar entrar a ningún funcionario del gobierno, agente de migración, o policía simplemente porque tocaron la puerta. Tienen permitido entrar únicamente si tienen una orden judicial de arresto. Es un derecho importante que tienen todos, independientemente de su situación migratoria. Y, volvemos a lo mismo, hay gente a quien le cuesta trabajo ejercerlo por esta inclinación hacia el respeto y la cooperación con la autoridad. Pero es un derecho importante. Es el derecho a dejar su puerta cerrada. Es el derecho a preguntar: ¿Por qué están aquí? ¿Qué documentos tienen para autorizar su entrada a mi hogar? ¿Qué derecho tienen de entrar a mi hogar?
Ese derecho surge a consecuencia de lo que sucedía en el Imperio Británico, donde enviaban soldados Británicos a tocar las puertas de las personas involucradas en el movimiento revolucionario. La gente con poder (dueños de esclavos y terratenientes, porque en esos tiempos sólo los terratenientes de raza blanca podían ser funcionarios del gobierno), permitieron esos registros forzados en su Constitución. Estaban conscientes de la importancia del derecho que nos protege de las intrusiones arbitrarias y excesivas del gobierno en nuestros hogares y en las vidas de nuestras familias.
Los derechos de los estados
La Décima Enmienda reserva ciertos derechos a cada estado. Habla de nuestra habilidad para colaborar con nuestros funcionarios a nivel local y estatal para exigir estructuras y vías para proteger a nuestra comunidad. Eso significa asegurar que la policía enfatice la seguridad pública con los inmigrantes, en vez de convertirse en una pieza del sistema de deportación. Estas personas son residentes que contribuyen en nuestras comunidades, sin importar si tienen una situación migratoria regulada ante el gobierno federal. Los que contamos con la ciudadanía estadounidense podemos organizar y presionar a nuestros funcionarios locales y estatales para que apoyen a todos los miembros de nuestra comunidad: nuestros vecinos, las familias de los compañeros de salón de nuestros hijos, nuestros compañeros de trabajo o del sindicato, la gente que vemos en la iglesia.
Lo que necesitamos en este momento es levantarnos y luchar. Alce su voz, defienda a toda nuestra comunidad, y defienda el derecho de todo humano a ser considerado, tener refugio y sobrevivir. Levántese y luche.











For 2025 coverage, Minnesota Women’s Press earned a community leadership award, three photography awards, and four editorial awards, including for coverage of social issues and for our Spring 2025 “Know Your Rights” special section supported by Unidos MN. Our publisher was named Journalist of the Year by Violence Free Minnesota for gender-based violence coverage.